Treinta y tres años como detective privado me proporcionaron la experiencia en la que basar mis novelas. Mis historias nacen de casos reales, desde el lado oculto de la investigación.
Descubre mis artículos y mis novelas, disponibles en Amazon.
Bienvenido a mi blog.
- Mitos sobre los detectives privados
- Las vigilancias
- Lo que el cine miente sobre los detectives privados
Lo que el cine miente sobre los detectives privados
Si alguien quiere hacerse una idea de cómo trabaja un detective privado y recurre al cine o a las series, lo más probable es que termine con una imagen completamente equivocada del oficio.

Gabardinas, persecuciones espectaculares, conversaciones brillantes en bares oscuros, encuentros peligrosos en callejones y una vida llena de acción constante.
La realidad no se parece en nada a eso.
Después de 33 años ejerciendo como detective, puedo decir que lo más importante de este trabajo no es lo que se ve, sino lo que no se ve.
Y eso casi nunca aparece en la pantalla.
En el cine no ocurre lo que en la novela. En la novela sí que existen detectives privados realistas que muestran a los profesionales como son en realidad.
Por ejemplo en mi novela Muerta al amanecer. El detective protagonista, Gregorio Parra, aparece aquí en sus inicios como detective privado y no se muestra como un detective violento o un detective irónico y bebedor.
En este blog leerás entradas más personales sobre mis experiencias como «mi primera investigación«, «mi primera colaboración«, «vivencias de un detective privado actual» o «el detective«.
También investigaciones reales como: «era un asesino«, violencia vicaria» o «la academia de los horrores«.
Teoría de la investigación como «personas desaparecidas en España«, « lo que el cine miente sobre los detectives privados«, «mitos sobre los detectives privados» o técnicas de investigación como : «las vigilancias«
Todas mis experiencias las utilizo para enriquecer mis novelas con realismo.
- Muerta al amanecer
- Las niñas sin dedos
- La sepultura habitada
- El joven cadáver
- La trampa
- Ansia criminal
- Las desaparecidas de Dios
Es un joven idealista y su comportamiento es como el de cualquier joven de su edad.
Es un detective privado, sí, pero sobre todo es una persona normal.
El detective no va detrás de nadie
En el cine, el detective camina a pocos metros del vigilado durante calles y calles sin que este se dé cuenta.
En la vida real, eso duraría exactamente unos minutos.
Estás leyendo una entrada del blog del detective privado Antonio Moreno. Aquí leerás historias de detectives privados y la vida de su alter ego, el detective privado Gregorio Parra.
La vida de este detective se narra en diez novelas
De momento ya hay disponibles seis, ya a la venta en Amazon..
El primer año de ejercicio profesional del detective privado Gregorio Parra. Ha conseguido su licencia de detective privado y abierto la agencia PRODET.
El detective privado Gregorio Parra se sumerge en la sociedad paralela que convive con la normal. El mundo de la mendicidad. Un reto para un detective privado.
El detective privado Gregorio Parra busca a un policía desaparecido. Sin saberlo, se va acercando a su secuestrador que es un peligroso asesino.
El detective privado Gregorio Parra es contratado para esclarecer la muerte de un joven, ante la inacción de la guardia civil.
Gregorio Parra es un detective privado desorientado por el sufrimiento. De esto intentará aprovecharse su clienta.
El detective privado Gregorio Parra ha empeorado en la extraña fobia que ha desarrollado. Odia a sus clientes y no puede verles en persona.
El detective privado Gregorio Parra acepta una investigación sobre una desaparición
Un seguimiento real se basa en la distancia, la anticipación y, muchas veces, en no tener al vigilado a la vista durante ciertos momentos. Es preferible perderlo unos segundos que delatarse para siempre.
En una secuencia real de un detective privado siguiendo a una persona por las calles de una ciudad, sería prácticamente imposible hacerles coincidir en un plano.
Los seguimientos a pie por una ciudad es de los trabajos más difíciles en el trabajo de un detective privado.
Es menos habitual de lo que la gente cree.
Es algo, por ejemplo, que aparece poco en mis novelas.
Un profesional de la investigación procura que se den poco este tipo de situaciones.
He visto grandes profesionales, que conocen al dedillo la ciudad en la que viven, que son capaces de seguir a una persona caminando en su coche.
La ropa no importa, mostrarse normal sí
Nada de gabardinas ni atuendos llamativos.
El mejor disfraz de un detective es parecer alguien absolutamente corriente.
Un vecino más. Un coche más. Un cliente más en una cafetería.
Si alguien puede describirte después de haberte visto, has hecho mal tu trabajo.
Eso no quiere decir que no tengas que ir preparado para trabajar en escenarios cambiantes de manera repentina.
Lo normal es que un detective privado lleve una pequeña maleta en su coche para estar preparado para un vieje repentino y para amoldarse a diversas situaciones.
También los investigados hacen cambios repentinos de atuendos y salir de casa con traje y chaqueta y luego salir de su despacho preparado para ir a la playa.
Un detective privado debe estar preparado para introducirse en cualquier ambiente de manera repentina.
Debe confundirse con el entorno para no llamar la atención.
Cuantas veces hemos visto en el cine a detective protagonista con traje y corbata en una playa, sudando la gota gorda y llamando la atención mientras su investigado se baña en el mar.

No hay conversaciones ingeniosas
En las películas, los detectives parecen tener siempre la frase perfecta.
En la realidad, el trabajo es silencioso.
Horas sin hablar con nadie. Horas observando. Horas esperando a que algo ocurra.
La vigilancia real está hecha de paciencia, no de diálogos brillantes.
Un detective privado siempre trabaja solo por lo que no tiene con quien sacar a relucir sus dotes para la improvisación y construir frases míticas.
Vamos, que podría ser mudo.
Lo que se hace imprescindible en el cine, en la realidad no tiene ninguna importancia.
En la realidad, la figura del detective privado tiene como objetivo principal pasar desapercibido.
Justo lo contrario que en el cine.
En mi novela, La trampa, el detective tiene contacto personal con el investigado.
De hecho intercambian algunas frases, pero esto no es lo normal en la realidad.
Mis novelas son más cercanas a la realidad que el cine, pero no dejan de ser escenarios de ficción.
Las persecuciones son un fracaso
Cuando en el cine empieza una persecución, el espectador se emociona.
En la vida real, si hay una persecución, es porque algo ha salido mal.
Un detective no quiere que el vigilado corra, se altere o sospeche. Quiere justo lo contrario: que actúe con total normalidad.
Este escenario de las persecuciones es tal vez el momento en el que la realidad y la ficción se distancian más.
Si se produce una persecución, no quiere decir necesariamente que el investigado se haya dado cuenta de que le siguen.
Puede ser que conduzca con imprudencia motivado por algo que no tiene nada que ver con el detective privado, pero que le hace ir a toda velocidad por las calles.
Imaginemos que el detective decide que no debe perder ese seguimiento y, sin que el investigado se de cuenta, conduzca detrás de él a toda velocidad.
Aquí ya no se trata de si es más o menos realista. Sencillamente es imposible.
En la ficción de las películas, también se trata con realismo algunas escenas. Cruces peligrosos, no espetar semáforos o situaciones de este tipo que provocan accidentes.
Eso mismo sucedería en la realidad, pero con la diferencia que ambos, investigado y detective, acabarían en el hospital y luego en comisaría.
El arma más importante no es una pistola
Es la observación.
Detectar pequeños cambios en la rutina. Percibir gestos. Intuir comportamientos. Leer situaciones antes de que ocurran.
Eso no resulta muy cinematográfico, pero es el núcleo del oficio.
Solo se alcanza eso con la experiencia.
Hay que tener en cuenta que el detective privado y el investigado no se van a conocer a no ser que el asunto termine en los tribunales, cosa que sucede en más de la mitad de los casos.
Un detective privado no necesita un arma para defenderse.
Si el detective realiza bien su trabajo, nadie tiene que saber que lo es. Por lo tanto nadie debe sentirse amenazado por su presencia.
En mi novela, las desaparecidas de Dios, se dan muchos ejemplos de las distintas maneras en que trabaja un detective privado.
De hecho, en mis novelas se habla a menudo de este tema de llevar armas y siempre con la misma decisión: no es necesario.
Un detective privado debe usar como primer arma de trabajo, interpretar pronto y bien lo que está viendo.
De la deducción correcta de lo que observa dependerá que el trabajo se vaya realizando correctamente.
Lo más difícil no es el peligro, es el cansancio
No es un trabajo de adrenalina constante.
Es un trabajo de concentración constante.
Mantener la atención durante horas, sin relajarte, sin distraerte, sin cometer errores, agota más que cualquier escena de acción.
Y eso casi nunca se muestra.
En el cine sería muy aburrido centrar una secuencia en esta circunstancia.
Sin embargo es tal vez el aspecto más trascendental en el trabajo de un detective privado.
El agotamiento mental es uno de los temas centrales de mi novela, ansia criminal.
Una novela tiene espacio para describir esta circunstancia.
Estás leyendo una entrada del blog del detective privado Antonio Moreno. Aquí leerás historias de detectives privados y la vida de su alter ego, el detective privado Gregorio Parra.
La vida de este detective se narra en diez novelas
De momento ya hay disponibles seis, ya a la venta en Amazon.
El primer año de ejercicio profesional del detective privado Gregorio Parra. Ha conseguido su licencia de detective privado y abierto la agencia PRODET.
El detective privado Gregorio Parra se sumerge en la sociedad paralela que convive con la normal. El mundo de la mendicidad. Un reto para un detective privado.
El detective privado Gregorio Parra busca a un policía desaparecido. Sin saberlo, se va acercando a su secuestrador que es un peligroso asesino.
El detective privado Gregorio Parra es contratado para esclarecer la muerte de un joven, ante la inacción de la guardia civil.
Gregorio Parra es un detective privado desorientado por el sufrimiento. De esto intentará aprovecharse su clienta.
El detective privado Gregorio Parra ha empeorado en la extraña fobia que ha desarrollado. Odia a sus clientes y no puede verles en persona.
El detective privado Gregorio Parra acepta una investigación sobre una desaparición
El cine, no.
Aunque forme parte importante del argumento, el cine puede mostrar que existe como un aspecto dramático, pero no puede centrarse en él porque detendría la acción.
Eso es precisamente uno de los ejes fundamentales del trabajo de un detective privado.
Los largos periodos de tiempo en los que no pasa nada.
La realidad es menos espectacular… y más extraña
Muchos casos reales, vistos desde fuera, parecerían poco interesantes para una película.
Pero, cuando estás dentro, cuando conoces a las personas implicadas, cuando entiendes lo que está en juego, descubres que la vida real tiene matices que la ficción rara vez consigue reflejar.

Un detective privado se dedica a eso, a observar la realidad.
Por eso, muchas veces, la realidad termina siendo más extraña que cualquier guion.
Conclusión
El cine y la literatura son dos artes distintas. Cada una tiene sus teclas y las personas que las disfrutan saben lo que buscan en ellas, eligen su forma y tamaño.
La vida real es otra cosa. Aquí tienes que jugar con lo que te toque.
Lo más seguro es que un observador de la vida de un detective privado, si pudiera verlo, no disfrutaría de escenas llamativas, imágenes impactantes y diálogos originales.
Sentiría algo mucho más grande
La realidad lo supera todo
Durante 33 años viví este oficio tal y como es, lejos de mitos y adornos.
Muchas de estas experiencias me han servido para construir las novelas de mi detective ficticio, el detective privado Gregorio Parra, mi alter ego, intentando que sus historias se parezcan más a la realidad que al cine.
Puedes encontrarlas aquí: MIS NOVELAS
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