Treinta y tres años como detective privado me proporcionaron la experiencia en la que basar mis novelas. Mis historias nacen de casos reales, desde el lado oculto de la investigación.
Descubre mis artículos y mis novelas, disponibles en Amazon.
Bienvenido a mi blog.
En este blog leerás entradas más personales sobre mis experiencias como «mi primera investigación«, «mi primera colaboración«, «vivencias de un detective privado actual» o «el detective«.
También investigaciones reales como: «era un asesino«, violencia vicaria» o «la academia de los horrores«.
Teoría de la investigación como «personas desaparecidas en España«, « lo que el cine miente sobre los detectives privados«, «mitos sobre los detectives privados» o técnicas de investigación como : «las vigilancias«
Todas mis experiencias las utilizo para enriquecer mis novelas con realismo.
- Muerta al amanecer
- Las niñas sin dedos
- La sepultura habitada
- El joven cadáver
- La trampa
- Ansia criminal
- Las desaparecidas de Dios
La primera investigación de un detective privado
Al terminar los estudios en la universidad, lo primero que necesitas para conseguir tu licencia de detective privado en pasar un examen psicológico en la comisaría.
Estas experiencias las recojo en mi novela Muerta al amanecer
Con mi licencia en el bolsillo alquilé un despacho en la calle Fuencarral de Madrid y puse mi placa en el portal.
En aquella época, hablamos de 1985, había un periódico que se llamada “Segunda mano” que reunía todos los anuncios de profesionales de la ciudad de Madrid. Si no estabas en ese periódico no existías como detective privado ni como nada.
El caso es que era muy efectivo y a los pocos días contraté mi primera investigación.
La primera clienta
Se presentó en mi despacho una mujer de unos cincuenta años que aseguraba que su marido le era infiel. ¡Cómo he echado de menos aquellos primeros años! Entonces eran muy habituales las investigaciones sobre conductas desleales.
En mis novelas es habitual que mis clientas sean mujeres, como en La trampa, Las niñas sin dedos o Las desaparecidas de Dios
Cuando un detective empieza, le parece que esas investigaciones no tienen ningún mérito y que están muy lejos de las increíbles aventuras que como detective vas a vivir en tu verdadera carrera profesional.

Utilizo mis investigaciones reales para ambientar MIS NOVELAS
Lo que desconoces es que a medida que tu prestigio crece entre tus clientes, (la mayoría despachos de abogados. Algunos despachos con hasta doscientos cincuenta abogados), tus investigaciones se van complicando a la vez que complican tu vida, hasta tal punto que echas de menos aquel dinero fácil, entretenido y hasta divertido que era las investigaciones sobre infidelidades.
El caso es que quedamos por teléfono y se presentó en mi despacho mi primer cliente.
Estás leyendo una entrada del blog del detective privado Antonio Moreno. Aquí leerás historias de detectives privados y la vida de su alter ego, el detective privado Gregorio Parra.
La vida de este detective se narra en diez novelas
De momento ya hay disponibles seis, ya a la venta en Amazon.
En agosto habrá una sexta.
El primer año de ejercicio profesional del detective privado Gregorio Parra. Ha conseguido su licencia de detective privado y abierto la agencia PRODET.
El detective privado Gregorio Parra se sumerge en la sociedad paralela que convive con la normal. El mundo de la mendicidad. Un reto para un detective privado.
El detective privado Gregorio Parra busca a un policía desaparecido. Sin saberlo, se va acercando a su secuestrador que es un peligroso asesino.
El detective privado Gregorio Parra es contratado para esclarecer la muerte de un joven, ante la inacción de la guardia civil.
Gregorio Parra es un detective privado desorientado por el sufrimiento. De esto intentará aprovecharse su clienta.
El detective privado Gregorio Parra ha empeorado en la extraña fobia que ha desarrollado. Odia a sus clientes y no puede verles en persona.
El detective privado Gregorio Parra acepta una investigación sobre una desaparición
El aspecto de mi despacho era entre desolado y abandonado en un edificio que parecía listo para la demolición, pero diciendo que aún me estaba instalando y a la espera del mobiliario definitivo, salía del paso.
Mi primera investigación era una infidelidad.
La señora me contó que su vida matrimonial no existía como tal. No es que su marido hubiera cambiado mucho y pasara de ser muy fogoso a nada de nada. Pero algo existía que ahora se había convertido cero.
Su idea inicial era que su marido se había vuelto homosexual. Lo vi después en varias investigaciones de este tipo. Las mujeres, ignoro la razón, prefieren pensar que sus parejas se han vuelto homosexuales a pensar que prefieren a otra mujer. De esa manera no se sienten rechazadas sino víctimas de un engaño porque por lo general lo veían venir desde el principio. Hasta les extraña que hubiera tardado tanto en dar su verdadera cara.
El caso era que su marido, muchas tardes, no todas, se iba de casa y no volvía hasta pasadas unas horas. Solía volver antes de cenar.
Había empezado a hacerlo el año anterior. Tuvo unos meses de normalidad en los que apenas salía y esa primavera había vuelto a las andadas. Entonces estábamos en septiembre y había semanas que salía a diario.
Le había interrogado en numerosas ocasiones sobre los sitios en los que había estado. Siempre contestaba que dando una vuelta. Cuando intentaba forzar una respuesta más concreta sobre por dónde había dado la vuelta ese día, siempre contestaba que “por ahí”.
La comunicación entre ellos era muy escasa. Su vida en común no existía pera a ella se le llevaban los demonios no saber qué hacía, dónde y con quien.
Conocer la respuesta fue peor para ella que vivir en la ignorancia.
Me pongo en marcha
Utilizo mis investigaciones reales para ambientar MIS NOVELAS
Ella había adelantado algo la investigación y sabía dos cosas que me iban a ser muy útiles para mi investigación. Una era que la tarde que salía, también lo hacía por la mañana. Solo unos minutos. Menos de media hora, pero indefectiblemente si salía esos minutos por la mañana, luego salía por la tarde. La otra era que siempre se llevaba el coche. No por las mañana. Por las tarde.
Cuando se marchaba, ella bajaba en ascensor a la planta del garaje donde tenía su plaza y el coche nunca estaba.

Me entregó una foto de él. Por detrás había escrito su nombre completo y su dirección. Yo creo que lo vio en una película. Cuando le pregunté por el modelo del coche me dijo: “ hombre, ya le verá pasar conduciendo”. Sabía que tenía un Seat de color azul claro, pero no conocía más detalles. Hablando con ella llegué a la conclusión de que era un 124, un 1430 0 un 131. Seguramente el último porque yo no recordaba ver los otros modelos en ese color y el 131 sí.
Que bajara por las mañanas, era un detalle importante porque impedía dar un tiro al aire y montar el servicio un día que luego no saliera.
Un día, poco después, a la hora de comer, llamé a mi contestador automático con el lector de mensajes por ultrasonidos y tenía un mensaje de mi clienta. Su marido había bajado esa mañana durante unos minutos.
Su domicilio no estaba en la calle más problemática de Madrid para montar un servicio de seguimiento, pero tenía sus inconvenientes.
La salida del aparcamiento daba a una calle de dirección única. Por ahí bien. Pero desembocada en una calle de dos direcciones y podía ir en cualquiera de ellas.
Nada más oír el mensaje fui a mi despacho, cogí la cámara y varios carretes y me dirigí a realizar mi primer trabajo. Encontré un sitio perfecto para aparcar y esperé.
Había llegado dos horas antes precisamente para aparcar bien.
Pasaron las dos horas y otras dos y ni vi salir el coche. Estaba bastante lejos del aparcamiento pero como era dirección única no tenía más remedio que pasar a mi lado.
Busqué una cabina y llamé a la clienta. No me parecía buena idea porque podía cogerlo su marido, pero no se me ocurrió otra.
Descolgó ella. Me dijo que su marido había salido hacía dos horas. Le dije que no había visto pasar el coche y ella me dijo que había bajado al aparcamiento y el coche no estaba. Como siempre.
Nuevo intento
Quedamos otro día y volvió a pasar lo mismo. Su marido salía de casa, cogía su coche, pero no salía del aparcamiento.
Me dijo que no tenía dinero para continuar el trabajo. Si tocaba la cuenta corriente él se daría cuenta y no podría explicárselo.
Era mi primera investigación. No podía dejarlo así. Le dije que haríamos un intento más y correría de mi cuenta.
Me avisó que había salido por la mañana y me dirigí a su casa. Esperé a que saliera alguien y entré con mi coche en el aparcamiento. Mi situé en una plaza vacía desde donde veía en 131 Supermirafiori de color azul claro. Era la primera vez que lo veía.
El marido de mi clienta salió del ascensor en el aparcamiento, subió a su coche y se puso en marcha. Pero en vez de dirigirse a la salida, bajó una planta y aparcó en otra plaza. Se Apeó y se dirigió de nuevo al ascensor.
Era lo que me temía. La persona con la que se veía, hombre o mujer, estaba en el mismo edificio. Mi clienta se equivocaba al pensar que su marido salía por ahí con su coche.
Pero yo también me equivocaba.
Sorpresa final
El ascensor empezó a subir mientras yo subía corriendo por las escaleras. Hasta la última planta. Ocho plantas.
Estás leyendo una entrada del blog del detective privado Antonio Moreno. Aquí leerás historias de detectives privados y la vida de su alter ego, el detective privado Gregorio Parra.
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El detective privado Gregorio Parra es contratado para esclarecer la muerte de un joven, ante la inacción de la guardia civil.
Gregorio Parra es un detective privado desorientado por el sufrimiento. De esto intentará aprovecharse su clienta.
El detective privado Gregorio Parra ha empeorado en la extraña fobia que ha desarrollado. Odia a sus clientes y no puede verles en persona.
El detective privado Gregorio Parra acepta una investigación sobre una desaparición
Cuando llegué, tomando todas las precauciones para no ser descubierto, vi como se cerraba la puerta de acceso a la azotea.
Me senté en la escalera y esperé pacientemente a que saliera. No iba a estropear la investigación asomándome a ver con quién estaba, cuando no tenía otro remedio que salir delante de mis narices.
Dos horas más tardes, el marido de mi clienta salió solo de la azotea, se montó en el ascensor y despareció.
Esperé a ver quién salía después. Supuse que esperaría unos minutos para dejar que el otro se alejara y no levantar sospechas.
Pasada media hora me parecieron demasiados minutos de precaución. Abrí la puerta y entré en la azotea.

Lo primero que vi fue una silla solitaria arrimada al muro que hacía de baranda. Había unas vistas magníficas. Alrededor de la silla, en el suelo, había miles de cáscaras de pipas.
La primera persona a la que investigué, subía a la azotea a comer pipas para no estar con su mujer.
Conclusión
Aprendí algo importante.
Esa pequeña parte de la investigación que dejé en manos de mi clienta: que ella me dijera si cogía el coche o salía a pie, fue un gran error que no volví a cometer.
Utilizo mis investigaciones reales para ambientar MIS NOVELAS
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11 respuestas a “MI PRIMERA INVESTIGACIÓN”
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